lunes, 4 de octubre de 2010

EL PENSAMIENTO ÚNICO EN LA FOTOGRAFÍA DE NELSON GARRIDO / SLAP Humberto Valdivieso




EL PENSAMIENTO ÚNICO EN LA FOTOGRAFÍA DE NELSON GARRIDO


¿Todos los seres humanos somos iguales? La respuesta apresurada a esta pregunta, que tal vez muchos emitirían, es un contundente sí acompañado, posiblemente, de un gesto de intolerancia hacia cualquier otra opción. Y es que una importante suma de utopías políticas y religiosas han inducido a que relacionemos igualdad y unidad. La intolerancia, en este sentido, encuentra un terreno fértil donde prolifera el odio y el resentimiento. Es el caso de cuando se le dice a un colectivo que para ser iguales frente al destino, las leyes o Dios debemos mantener la unidad. Si nos atenemos a la primera acepción del DRAE, esa unidad pretendida es la “propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere”. Entonces, evitar la destrucción del estado ideal de una forma de pensamiento, gobierno o espiritualidad pasaría por suprimir la división de cualquier diferencia. Separarse del patrón puede ser un crimen, un pecado o un error. Arropados por esa tentación de reducir las diferencias algunos gobiernos asumen la misión de cambiarlo todo y, en ese proceso, se autodenominan revolución.
Frente a las miradas absolutistas hay otras que, en oposición, llaman a voltear hacia lo diferente. En Venezuela, donde muchos cierran filas por la unidad en el llamado socialismo del siglo XXI, un fotógrafo llamado Nelson Garrido socaba los emplazamientos al autoritarismo. En su práctica estética y en el desarrollo de su vida pública convalida la diferencia como característica básica de la humanidad. Para él, toda representación y acción colectiva adquiere valor sustentada en la aceptación de la identidad individual. No obstante, hace votos por aquello que muchos señalan como defectos individuales y sociales: gordura, homosexualidad y pornografía entre otros. Diferir para Garrido es incrementar el valor del individuo con respecto a los cánones y la estandarización. Esto se traduce en una búsqueda del sentido estético de aquello que usualmente no es aceptado. Composiciones visuales realizadas con vísceras, animales muertos, santos desnudos en ámbitos donde predominan las luces de neón, los juguetes baratos y los insectos sostienen sus series: Estética de la violencia, Naturalezas muertas y podridas, Estética de lo feo, Muertos en la vía y así muchas donde transitan ideas que componen su sentido de la vida: libertad, aceptación de las diferencias, inclusión, anti-poder e identidad.
Bajo esta perspectiva, en el año 2008, Nelson Garrido hizo la serie Pensamiento único. Controversial propuesta, y aún muy vigente, que arrastró consigo afectos y odios al extremo de enfrentar sectores opuestos el día de la inauguración en la Universidad Central de Venezuela. Enardecidos seguidores del partido de gobierno irrumpieron en la sala y atacaron tanto a obras como a visitantes. Aún así no pudieron detener el curso de la muestra.
En la serie Pensamiento único encontramos una parodia trágica de las pretensiones del proceso ideológico que el gobierno de Hugo Chávez intenta imponer en Venezuela. Los elocuentes títulos El partido único, La familia, Chacumbele, El dirigente, El abrazo y Miss Venezuela en el pensamiento único conforman un grupo de imágenes que ofrecen una suerte de síntesis del autoritarismo y la pérdida de identidad en el país. La relación del poder con el pueblo es mitificada en una iconografía que unifica toda la composición de la imagen en la figura del presidente. Su identidad —cuerpo, uniformes, gestos, colores— se multiplica en las paredes, los objetos, la ropa y los rostros del venezolano común suprimiendo las diferencias para dar paso a la unidad carnavalesca, cliché y panfletaria de la Revolución Bolivariana. La obra de Garrido deja en evidencia el despliegue desbordado de la autorreferencialidad de un mandatario a quien el filósofo Antonio Pascuali ha calificado como “el último dictador mediático”.

Link original: slaphv.blogspot.com

lunes, 23 de agosto de 2010

Entrevista PRODAVINCI / Nelson Garrido: "Yo lo que soy es brujo"




Nelson Garrido: “Yo lo que soy es brujo”
La obra de Nelson Garrido ha acometido el tema de la violencia desde las aristas más diversas. Esta breve conversación, hecha entre tres voces convertidas en dos, sirve para aproximarse a su singular quehacer artístico.
______________________________________________________ Por Willy McKey | 18 de Agosto, 2010

En estos tiempos, cuando la imagen de la sangre parece incomodar más de lo habitual, era preciso consultar al maestro Nelson Garrido, impenitente constructor de iconografías incómodas. La obra de Garrido ha sido censurada en diversos contextos por varios tipos de poderes: desde la Iglesia hasta simpatizantes de políticas que han servido como tópico al artista. Intuíamos que su expediente podía servir de guía para entender cómo el registro de la violencia puede generar ciertos pruritos. Su pieza Caracas sangrante, pronta a cumplir quince años, fue el punto de partida de esta conversación. (Pueden ver una retrospectiva de la obra de Garrido pulsando aquí).



Caracas sangrante es una obra que difiere del resto de sus obras pues no es una puesta en escena, sino una intervención digital —algo raro en sus piezas que suelen ser tomas completas—, es prácticamente un trabajo de postproducción sobre un elemento de su banco de imágenes. Sin embargo, se convirtió en una pieza-síntesis de todo su trabajo anterior y de buena parte del que estaba por venir. ¿Cómo nace esa relación estética con la violencia, la muerte, la sangre…?

La fecha de esa foto es 1996. Sin querer caer en clichés, cuando se toca el tema de la violencia en Caracas es como si se tratara de algo que tiene once años, cuando en realidad es un cultivo que está dando sus frutos ahora producto de una cadena de eventos, catalizados por la decadencia social. Hay que estar atentos con ese cortoplacismo, porque es peligroso. Ayer le comentaba a mi papá algo que me marcó muchísimo: en 1973 yo estaba afanado en Carapita, haciendo trabajo político en un barrio, y me enteré de que se había muerto un amigo ahogado en La Guaira. Hubo que ir a la morgue de Bello Monte. Cuando dijeron que algún familiar debía reconocer el cadáver, ellos estaban tan destrozados emocionalmente que me ofrecí: “Paso yo…” dije, mientras me imaginaba que iba a encontrarme con una gavetica refrigerada y un cuerpo debajo de una sábana blanca para decir “Sí, éste es mi amigo” y ya, como en las películas gringas. Cuando entro es que me doy cuenta de lo terrible del olor… incluso, estaba el cadáver de un quemado. Había una pirámide como de dieciocho personas apiladas con la autopsia realizada, y me dice el encargado: “Mira, pero me vas a tener que ayudar porque hoy faltó mucha gente…” mi amigo estaba en la penúltima fila. Tuve que levantar y mover como a una docena de personas para llegar al cadáver de mi amigo.
¿El relato biográfico singular armando la memoria colectiva?

Quizás, pero lo que sé es que eso jamás se me olvidará y podría decir que es, en buena medida, un precedente psicológico de lo que iba a ser Caracas sangrante y buena parte de lo que yo hago. No se me olvida como no se me olvidará lo cerca de la violencia que estamos ahora y las imágenes que eso motiva, porque es algo que rebosa la politiquería y se mete en espacios intrínsecos de nuestra cultura, que van desde el descuido hasta el irrespeto y la incapacidad autocrítica característica de los gobiernos venezolanos, que atienden todo como si se tratara de un problema de infraestructura.
¿Hay en Caracas sangrante una pulsión premonitoria?

Digamos que en 1996 yo simplemente era un ciudadano de a pie que sabía manejar unas herramientas de expresión que me movieron a hacer una obra a partir de la angustia que sentía en ese momento, pero no yo solo sino junto a una cantidad de ciudadanos más. Es como el cochino que está en el matadero y, aunque aún no lo han matado, siente que la vaina viene y ya lo van a degollar. Yo lo que siento en estos últimos veinte… veinticinco años de país es que todos vamos hacia el matadero. Porque, hay síntomas… yo no soy un genio: si empiezas a convivir con la violencia, ella llega a su máxima expresión cuando dejas de atender sus síntomas, cuando te acostumbras y ya nadie se conmueve con ella. El proceso de violencia, cuando yo hago Caracas sangrante, era algo evidente… algo que se nos venía. Tampoco es que yo soy Nostradamus, pero a mí la palabra fotógrafo no me gusta y artista menos: yo prefiero decir que soy un hacedor de imágenes, un iconógrafo de una época.
Si se define como un iconógrafo de esta época, entonces la violencia no es una elección estética sino un factor que obliga su registro.

Sí, porque es lo que estoy viendo alrededor. Y esa violencia parte desde la violencia padre-hijo, profesor-alumno, o de cuando te montas en el carrito o de que no te alcanza la plata… una situación económica comprometida, por ejemplo, genera parte de una violencia que se acumula y genera la gran violencia. Sólo puedes tomar la fotografía cuando ya está el muerto, ¿pero qué fue lo que condujo a esa muerte? Piensa en el hecho de mantener tu proyección de vida constantemente amenazada. Fíjate: estuve haciendo un trabajo con Nicomedes Febres sobre la mujer en Venezuela y cómo se había ido incorporando en todas las áreas de trabajo. Fuimos a fotografiar a una barrendera simpatiquísima, una negra con una sonrisa muy bella. En el trabajo se hacían preguntas que iban desde “¿dónde vives?” hasta “¿qué harías si te ganaras la lotería?”, pero la última pregunta era sobre la posibilidad de pedirle un deseo a Dios… y la señora se ha puesto a llorar. Yo pensé “oye, a esta señora le tuvo que haber pasado algo”. Después de que se calmó, nos dijo “disculpen, me da pena con ustedes, ¿pero saben qué le pediría yo a Dios? Que no me mataran a mis hijos: cuando yo voy a subir a mi casa, todos los días, tengo que llamar antes para ver si no hay una balacera. Eso no es vida”. ¿Ah? Hasta hace nada las aspiraciones como ciudadano eran que los hijos se graduaran, tener una casa… pero esta señora está pidiendo vivir. Una sociedad que llega a ese tipo de apetito está grave. Si eso no es un síntoma claro, si esto no te mueve a asumir que hay una emergencia…
¿Pero eso cómo migra a la obra?

Bueno, porque en el arte lo político es importante. Yo como hacedor de imágenes, tú como poeta, todo artista en algún momento debe asumir una posición frente a la realidad.

Pero la política suele conseguir excusas para atender todo como un asunto de infraestructura…

Claro. Pero uno sabe que el gran problema no es un asunto decorativo: nada se resuelve con pintura, linóleo nuevo y olor a pinolín. El problema es otro… está más adentro y en el día a día.

Allí otra constante de su trabajo: el grito frente a la cotidianidad. Su obra puede parecer escandalosa, pero ese escándalo intenta subrayar lo que se van disolviendo en la costumbre. La violencia es un ejemplo… ¿recuerda cómo fue el nacimiento de Caracas sangrante?

¿Cómo lo hice? Ahí tienes: puedo decir que fue una imagen de compromiso. Hubo una exposición que organizaba Ricardo Benaim que se llamaba Caracas utópica. Cada artista hacía planteamientos del tipo “Caracas con entrada al mar” o “Caracas en conexión con el Orinoco” y, bueno, entenderás que a mí eso me causaba un profundo fastidio: gente pensando en playitas y cosas así. Entonces, busqué una fotografía mía de archivo, hecha desde un helicóptero, y esos fueron mis primeros trazos en Photoshop… ayudado por la esposa de Ricardo, recuerdo.

Es curioso que, para seguir orbitando las potencias premonitorias de Caracas sangrante, si uno mira los edificios soñados por el Futurismo puede ver en ellos el Parque Central residencial.

Es que la utopía es la utopía. Otra cosa curiosa de esa pieza es que atrás está el Ávila: el cerro sangrando, cuando antes del deslave el Ávila era poesía, esa cosa bucólica, un símbolo…

La naturaleza convertida en representación icónica de lo urbano…

Sí, esa contradicción. Bueno, poner a sangrar el Ávila hizo ruido en mucha gente… pero fíjate: después de 1999 ese cerro significa otra cosa, es como un gigante dormido que ya sabes que te puede joder.
¿Pero tuvo ese impacto en la exposición de Ricardo Benaim?

No. ¿Sabes quién redimensionó esta imagen? José Balza, en un artículo maravilloso que sacó en la revista Imagen. Balza, sin conocerme, escribió ese artículo y dice que la obra iba a convertirse en un referente iconográfico. Cuando yo leí eso me pareció desmedido: hasta nombra a Miranda en La Carraca, lo que me hizo pensar que exageraba. Pero fue Balza quien me enseñó a ver el valor de Caracas sangrante. Y ahí es donde yo apelo a la imagen y su valor chamánico, que trasciende cosas como el tiraje, que si está copiada en tal material, que si es digital… y cuando eso pasa la imagen ya no es tuya, sino del colectivo: un ciudadano de a pie la hizo porque traduce la angustia que sentían él y un gentío.

Pero esa imagen tuvo una difusión importante.

Es que empezó a agarrar un vuelo tal que, incluso, hay un material que no he podido conseguir pero me lo han contado más de cinco personas: resulta que en 1998, días antes de las elecciones, había un juego de béisbol Caracas-Magallanes y en el estadio repartieron una cantidad enorme de volantes con la imagen de Caracas sangrante. Lamentablemente tengo los testimonios, pero ninguno de los volantes… sería bueno verlos, porque si eso existe sería algo mucho más importante que la misma obra.

Además, ahí hay algo que podría parecer anacrónico, pero es la máxima marxista de la relación entre la política y el arte. Después de Adorno, Gramsci, Benjamin y la reinvindicación del artista como sujeto político, ¿cómo ve eso ahora, usted que incluso estuvo cerca en los días finales de la lucha armada de los sesenta? ¿Qué es lo que le preocupa en este momento?

Me preocupa que, antes de todo este fenómeno que hoy somos, varios artistas se han transformado en hacedores de papel tapiz y piezas decorativas, perdiendo la esencia en sí de la imagen. Creo que hay momentos políticos que hacen que uno tenga que responder de cierta manera. Yo ahorita no podría estar haciendo lo que hice con Todos los Santos son Muertos, porque siento que tengo que hacer…

…por ejemplo, Pensamiento único.

Exacto… me acuerdo de que cuando empecé a hacer Pensamiento único me basé en la estética del maoísmo, pero tuve que decirme a mí mismo que si eso era panfletario no me iba a importar… porque si lo que sentía que en ese momento era necesario era el arte panfletario por algo sería. Lo bueno es que uno tiene la suerte de que si hace arte panfletario le sale más arte que panfleto, porque para mí el arte es una excusa para el debate político: el arte como medio para la lucha ideológica.
Entonces, por un lado los poetas y por el otro los custodios de la belleza. Lo digo pensando que, etimológicamente, la poiesis consiste en hacer, generar… pero siempre como algo físico.

Sí… y yo creo que ahí la historia es implacable.
Es cierto. Pero con Pensamiento único pasa algo que lo acerca al panfleto: uno puede asociarlo con un momento específico. Sin embargo, Estética de la violencia se ha mantenido vigente desde el primer trimestre de 2001: antes de los sucesos nacionales de abril de 2002 e incluso antes del 11-S. Yendo más atrás, La nave de los locos es del 2000 y pocas piezas de la plástica nacional tienen tanta vigencia como ésa, incluyendo hasta aciertos arquetipales: la periodista con el agua al cuello, el boina roja en mitad de la nave y viendo lontananza…

Mi hipótesis de trabajo estaba basada en unos niveles de violencia altísimos: un todos-contra-todos. Sentía que era impredecible lo que iba a pasar después. En Estética de la violencia hice una suerte de frisos egipcios, como “Balance de un fin de semana” o “Autopsia urbana”, donde intento contar una historia. Como parte del fondo hay unas siluetas de cadáveres cuyas marcas de balazos están en el corazón y en la cabeza, como de francotiradores… pero simplemente por un hecho estético. Bueno, por ese “hecho estético” me llamaron profeta del desastre y me criticaron una supuesta visión pesimista.



Al pensar que de Caracas sangrante nos separan casi quince años, ¿de qué año es El cochino levitando?

De 1985. Es de las primeras obras que hice con intención de lograr un valor iconográfico.

Lo pregunto porque hay unos puntos de fractura en su obra para llegar a la masividad en cuanto al uso de modelos en Estética de la violencia. La cantidad de acciones involucradas en la obra va en aumento desde Todos los Santos son Muertos, que es de 1990 y donde trabaja con uno o dos modelos, a Estética de la violencia, donde es importante la idea de la horda. ¿Qué estaba viendo ahí?

Es que se trata del país, el país entero. Ya no se trataba de dos o tres personas, que podrían hacer lucir la imagen como una escena costumbrista. Yo paso a lo que fue La nave de los locos después de la tragedia de Vargas en 1999 porque si uno no genera una nueva simbología después de episodios como ése, entonces el arte pierde sentido…

Y si algo queda claro con Pensamiento único es que un solo rostro no es capaz de generar un régimen de sentido completo. ¿Pero cuándo vuelve la idea de la sangre? ¿Qué lo hace volver a su potencia?

La sangre tiene un valor simbólico oscilante que puede verse como concepto de muerte o de vida. Pero para que veamos hasta dónde ha llegado nuestra relación con los símbolos: cuando yo empecé a trabajar, intenté hacerlo con sangre de verdad, sangre de ganado y eso. Pero no resultaba visualmente, lo que me permitió percibir que la gente no reacciona sino en función del valor simbólico televisivo, porque el referente de la sangre es ése: salsa de tomate. Desde que yo uso salsa de tomate, la gente no duda que eso es sangre. Es tan arrecho que en una exposición de artistas latinoamericanos en la que yo participé en el MAC, un uruguayo expuso a mi lado sus fotografías de cadáveres mutilados de presos políticos de Uruguay. La gente frente a sus fotos no se espantaba, mientras mi salsa de tomate les generaba repulsión… pero ante la muerte real no reaccionaban. Y eso tiene que ver con cómo nos hemos alejado de los espacios sagrados de la muerte y de la vida. En el pasado, cuando se moría el abuelo o nacía un hermanito, uno lo vivía en la dinámica familiar, en la casa… ahora son hechos que incluso se ocultan. Así estamos.

¿Descubrir en lo sagrado la posibilidad de un cuadro político?

Mira, en mí tuvo una gran influencia haber sido formado como un militante revolucionario con experiencias vitales como haber estado en París con 14 años y Cruz-Diez como maestro durante el Mayo Francés, pero también mis diez años en Carapita, que es lo que considero mi verdadero espacio de formación en cuanto a la sensibilidad, a mi militancia y al respeto que adquirí por la cultura popular. Después de diez años de exilio, por la participación de mi papá como militar en el Golpe de Estado contra Pérez Jiménez, vivimos en Chile en la época pre Allende. Ahí conocí a Nicanor Parra y unos retratos que le hice, cuando yo tenía como 15 años, fueron mis primeros trabajos publicados y acompañaron una edición de su obra y, además, milité con la juventud del MIR. Pero cuando volvimos a Venezuela conseguí a otro gran maestro: César Rengifo, quien me cultivó con textos teóricos el asunto del compromiso con un espesor más leninista. Montando María Rosario Nava…, la obra de Rengifo, lo acompañé para un barrio y decidí quedarme a vivir allí. Yo siempre he actuado por sentido común: si la cosa era con las masas, pues había que irse para allá, a vivir el barrio. Seguía haciendo mis fotografías pero allí fue que entendí las raíces del país, de esa patria de los anónimos que es el país que se mantiene. Pero ahora política, compromiso, pueblo son palabras que la gente teme decir… casi que los avergüenza. Dejé el trabajo político por los desastres de la dirigencia de la izquierda, porque yo militaba con Retaguardia Guerrillera, pero sigo creyendo en mi vaina.

Y para terminar, invocando una contradicción, ¿es entonces cuando aparece su interés por la brujería?

Yo siempre estuve interesado por la magia, incluso estaba más pendiente de eso que de leer mi material del marxismo. Y me lo reclamaban: “Usted no lee suficiente, camarada…” y la verdad es que me costaba mucho leer. En el barrio donde vivía se hacía mucha brujería e incluso había una señora que me llamaba: “¡Ñángara, venga pa’ que vea esta cura!” y así vi ensalmados y curados. Yo era el único marxista machichero cuando abandoné el trabajo político. Gracias a eso pude llegar a una conclusión, más importante que el arte y la fotografía: yo lo que soy es brujo. Con la excusa de que somos artistas podemos manejar elementos mágicos… por eso funcionan y joden a más de uno.

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Para ver el articulo con los comentarios y de la fuente original metete en este link:
http://prodavinci.com/2010/08/18/nelson-garrido-“yo-lo-que-soy-es-brujo”/

martes, 29 de junio de 2010

RESIDENCIA FOTOGRAFICA EN VALPARAISO
CON NELSON GARRIDO
Del 5 al 11 de Julio de 2010


Alonso Yañez Avendaño
Area de fotografia
Departamento de creación artisitca
Valparaiso
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes
CHILE

+info:
dnfotografia@gmail.com
nelsongarrido@gmail.com

Obra de Nelson Garrido / EL UNIVERSAL

Obra de Nelson Garrido.

El fotógrafo venezolano Nelson Garrido ofrece una charla en la que hace una revisión de su obra, con el fin de generar una discusión. Roberto Mata Taller de Fotografía. Av. Trieste con Av. Madrid, La California Sur, 8:00 p.m. Entrada libre.

http://www.eluniversal.com/2010/06/29/tallr_art_obra-de-nelson-garri_g12.shtml

El arte de una profesión / EL NACIONAL




EL NACIONAL - MARTES 29 DE JUNIO DE 2010 ESCENAS/2

Escenas

CHARLA
El arte de una profesión
Roberto Mata Taller de Fotografía, avenida Trieste con calle Madrid, La California Sur Hora: 8:00 pm

El fotógrafo Nelson Garrido conversará hoy sobre el desarrollo de su trabajo profesional con todas las personas interesadas. La invitación es a estudiantes, fotógrafos, amantes del arte y público en general

ENTRADA LIBRE

Nelson Garrido hablará sobre su trabajo hoy / TAL CUAL




ARTES
Martes 29 de Junio de 2010 | 24
TalCual

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Artes
Nelson Garrido hablará sobre su trabajo hoy

En el marco del ciclo de encuentros con fotógrafos venezolanos que realiza Roberto Mata Taller de Fotografía, el martes 29 de junio, a las 8:00 pm, recibirán a Nelson Garrido, quien hará una revisión de su obra. La invitación está abierta a estudiantes, fotógrafos, amantes del arte y público en general.

A lo largo de su carrera, Garrido ha sido tildado de polémico, escandaloso e irreverente por la crudeza que caracteriza sus imágenes. Ha dedicado buena parte de su obra a indagar en temas que no resultan indiferentes: sexo, muerte y religión.

"La fotografía ha caído en la trampa del hecho pictórico, que es la fotografía complaciente que combina con un juego de muebles.

Crear imágenes debe ser un hecho de transgredir, de detonar ideas", asegura el fotógrafo venezolano.

REDACCIÓN

Nelson Garrido en SIN CABLE TV



Link para ver el programa:
http://www.sincabletv.com/index/detail?xIx=20100111213924

Simón Bolívar según Nelson Garrido / TAL CUAL




Artes

ARTES Lunes 21 de Junio de 2010 | 24 TalCual
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LA EXPOSICIÓN SE REALIZÓ EN ESPAÑA, EN EL MARCO DE LOS 200 AÑOS DEL BICENTENARIO EN AMÉRICA LATINA
Simón Bolívar según Nelson Garrido

El fotógrafo venezolano reflexionó sobre la adaptabilidad política de El Libertador en una instalación

MARTHA COTORET
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El fotógrafo venezolano Nelson Garrido representó a Venezuela en una exposición que se realizó en Casa América Catalunya, en torno a la figura de Simón Bolívar. La muestra Liberando al Libertador, aproximación colectiva al Bolívar del siglo XXI explica expositivamente qué queda del pensamiento de Bolívar en los países que liberó.

"Yo participé por Venezuela. Había artistas de Colombia, Ecuador, Bolivia, Panamá y Perú. El planteamiento mío era una instalación, tituladaBolívar lo aguanta todo. Y hablaba de cómo los personajes históricos dicen lo que a ti te dé la gana, según la posición en la que estés", cuenta Garrido.

El fotógrafo partió de la premisa de que los que ganan la guerra son los que escriben la historia y que la cuentan desde la posición social de ellos. La instalación tenía como objetivo poner en evidencia el exceso del uso de la imagen de Bolívar que ha tenido este gobierno.

En la instalación, Garrido agrupó una réplica de la Espada de Bolívar y unas franelas rojas donde están Bolívar, el Che Guevara, Fidel Castro y Hugo Chávez.

"El chavismo tiene una estética narco totalmente y muy barroca. Había un cuadro pop chavista de un artista colombiano que se parece a la estética de los cuadros Cruz Diez. De frente se ve a Bolívar, a la izquierda se ve el Che y a la derecha la cara de Chávez", recordó el fotógrafo.

La exposición Bolívar lo aguanta todo además incluía tallas de Bolívar, yesos de El Libertador usados como elementos de brujería y una serie de fotografías tomadas por Garrido en las que se refleja el muralismo con Bolívar que se ha utilizado en exceso en toda Caracas.

REFLEXIÓN PERMANENTE A pesar de que la exposición se clausuró la semana pasada, el impacto que dejó en las personas no se vence en el tiempo. "La gente se quedaba impresionada. Había desde piezas de Bolívar como títeres hechos por el museo de Bogotá hasta afiches que reflejaban a Bolívar tanto desde la perspectiva de la oposición como de la del gobierno", dice Garrido sobre el feedback del público español.

Con Bolívar lo aguanta todo, Garrido pretendía tomar una posición política frente al problema, en el ámbito internacional. Para el fotógrafo, el silencio es complicidad.

Desde la disciplina artística, museográfica y creativa, Liberando al Libertador, aproximación colectiva al Bolívar del siglo XXI se suma al debate conmemorativo de uno de los procesos descolonizadores más decisivos para la comunidad iberoamericana. La muestra también buscaba reflexionar acerca de las ataduras de Bolívar hoy.

Cronograma del Simposio de Fotografía en la UCAB

Horario
Actividad
07:00 a.m.- 07:45 a.m.
Acreditación
07:45 a.m.- 08:00 a.m.
Apertura del evento.
08:00 a.m.- 09:15 a.m
Fotografía de Modas: Gianni Dal Maso
09:15 a.m.- 10:30 a.m.
Fotografía Artística: Nelson Garrido
10:30 a.m.- 11:30 a.m.
REFRIGERIO
11:30 a.m.- 12:45 p.m.
Fotografía Documental: Leo Álvarez
12:45 p.m.- 02.30 p.m.
ALMUERZO
02:30 p.m.- 03:45 p.m.
Fotografía Stock: Alberto Pomares
03:45 p.m.- 05:00 p.m.
Fotografía publicitaria: Ángel Rodríguez
05:00 p.m.- 05:10 p.m.
Cierre del evento
05:10 p.m.- 05:30 p.m.
Entrega de certificados

lunes, 28 de junio de 2010

Charla Abierta con Nelson Garrido (Taller de Fotografia Roberto Mata)




En el marco del ciclo de encuentros con fotógrafos venezolanos que realiza Roberto Mata Taller de Fotografía, el martes 29 de junio a las 8:00 de la noche recibirán a Nelson Garrido, quien hará una revisión de su obra que dará pie a la discusión. La invitación está abierta a estudiantes, fotógrafos, amantes del arte y público en general.

A lo largo de su carrera, Nelson Garrido ha sido tildado de polémico, escandaloso e irreverente por la crudeza que caracteriza sus imágenes. Y es que, desde una óptica bastante peculiar y con gran peso en la puesta en escena, ha dedicado buena parte de su obra a indagar en temas tres temas que, aunque sean básicos, no resultan indiferentes: sexo, muerte y religión.

Garrido no ha tenido reparos en mostrar animales con las vísceras a la vista, íconos religiosos mezclados con violencia o la crueldad que puede envolver una relación de pareja. Gracias a esa visión sin tapujos, más de una vez ha sido censurado, sin embargo, para este hacedor de imágenes –como prefiere ser llamado- el arte no está hecho para resolver problemas sino para generar cuestionamientos.

Trastocar los códigos visuales usuales, transitar lo no transitado, generar reacciones es parte esencial en su investigación visual. “Pero la fotografía ha caído en la trampa del hecho pictórico, que es la fotografía complaciente que combina con un juego de muebles. Crear imágenes debe ser un hecho de transgredir, de generar nuevas posibilidades de nuevas lecturas, de detonar ideas. Si es un hecho simplemente decorativo, no me interesa en lo absoluto”.

En el encuentro que se realizará en RMTF el martes 29 de junio a las 8:00 de la noche, Nelson Garrido hará un recorrido a través de su obra para luego comenzar la interacción con los asistentes respondiendo sus preguntas y aclarando sus dudas. La charla será moderada por José Ramírez.

Nelson Garrido (Caracas, 1952) comenzó su formación fotográfica en el taller del artista Carlos Cruz Diez, en París. Es el primer fotógrafo venezolano distinguido con el Premio Nacional de Artes Plásticas (1991). Ha participado en innumerables exposiciones individuales y colectivas alrededor del mundo, siendo la más reciente Mapas Abierto y la Bienal de Arquitectura de Venecia. Es fundador de la ONG (Organización Nelson Garrido), escuela de fotografía y centro cultural alternativo.

Roberto Mata Taller de Fotografía es una escuela que pretende recrear un ambiente en el cual los alumnos armonicen el reto que supone la concepción de una imagen y el apoyo mismo que implique obtenerla. Asimismo, es un espacio que se dedica a promover e intercambiar ideas sobre todo lo que se refiere al hecho fotográfico. Desde sus inicios –en agosto de 1993- ha atendido más de 2000 alumnos, muchos de los cuales se mantienen vinculados activamente al Taller y a la fotografía.

Charla abierta con Nelson Garrido

Fecha: martes 29 de junio de 2010

Hora: 8:00 PM

Entrada libre

Lugar: Roberto Mata Taller de Fotografía, Av. Trieste con Av. Madrid, La California Sur (www.robertomata.com).

http://caracasfoto.blogspot.com/2010/06/charla-abierta-con-nelson-garrido.html

viernes, 14 de mayo de 2010

Aproximación a la fotografia experimental
A cargo de Nelson Garrido (Caracas, Venezuela)

Del 18 al 21 de mayo de 2010



El workshop propone una aproximación a la fotografía experimental con el artista Nelson Garrido a partir de una presentación de su trabajo personal.

El programa incluye una parte teórica que buscará generar discusión a través del análisis del trabajo de artistas como Cindy Sherman, Natacha Merritt, Jeff Koons o Yasumasa Morimura, entre otros, y una parte práctica donde los participantes desarrollarán un ejercicio mediante pautas establecidas a lo largo del taller.

[+] Nelson Garrido
www.nelsongarrido.com

nelsongarrido.blogspot.com

* * *

INSCRIPCIONES
Para inscribirse al taller hay que dirigirse a: correo [at] canxalant [dot] es
Fechas: Del 18 al 21 de mayo.
Horarios: De 16 a 20h.
Precio: 30€ (Plazas limitadas)

jueves, 13 de mayo de 2010

Nelson Garrido: la mano peluda que provoca




Nelson Garrido se encuentra estos días en Barcelona invitado por la Casa Amèrica Catalunya para participar en la exposición Liberando al Libertador (Aproximació col.lectiva al Bolívar del SXXI). En realidad se trata de aproximarse a la figura de ese tótem que es Bolívar a través de visiones multidisciplinares de artistas y colectivos como el propio fotógrafo venezolano, además de Donna Conlon (Panamá), Jorge Vinueza (Ecuador), Versos Photo (Perú) y Joaquín Sánchez (Bolivia). A través de la fotografía, la pintura y el videoarte aportan su personal visión del movimiento político y revolucionario que ha dado forma al marco-socioeconómico de América Latina (y al simbólico también, claro). El acercamiento de Garrido se espera con ganas ya que este venezolano de 58 años es ante todo un “tocador” de símbolos sagrados. Nunca deja indiferente ante conceptos graníticos como la muerte, el sexo y la religión. Su base de operaciones en Caracas es la asociación ONG (aka (Organización Nelson Garrido), un espacio mágico en el que el tiempo pasa muy rápido o muy despacio. “Una vez me preguntaron por las virtudes de la ONG. Yo le respondí que la virtud principal era que todos éramos unos invirtuosos. En realidad es un espacio contenedor, no sabes lo que es porque es cambiante en función de la gente que lo usa. Es una caja de resonancia. Un espacio alternativo que tiene sentido por la situación política que está viviendo mi país. Parto del hecho de que es una zona temporalmente liberada. Cuando la ONG adopte un carácter institucional habrá que cerrarla porque no tendrá sentido. El reconocimiento que viene del poder lo que hace es anquilosar al propio creador”. Estoy interesado en preguntarle por la presión que sufre cada vez que el sector más reaccionario de su país, más bien del mundo en general, le acosa con saña por “jugar” con lo más sagrado: “Los ataques hacia mi obra no son tanto por mis alusiones al sexo o la religión. Es que ahora según el régimen soy un infiltrado de la CIA. Eso es ahora lo realmente religioso en mi país”.



por David Puente

Vuelve a Barcelona después que en el año 2002 supuestamente le censuraran una foto.
En mi obra se me veía crucificado con tres penes y una mujer matando al niño Jesús. Como siempre, la censura no dio la cámara. Por entonces estaba de director del Palacio de la Virreina, donde tenía lugar la exposición, el cubano Iván De la Nuez. Él nunca asumió esa acción censuradora. De hecho según él la foto no llegó nunca a Barcelona. Aquella foto la quitaron cuando ya se había montado la exposición porque yo ví las fotos del montaje acabado antes de abrirse las puertas al público. Me llevé un chasco muy grande porque pensé que el último lugar donde me pasaría una cosa así sería Barcelona. El caso se publicó en La Vanguardia y por lo menos pude expresar el caso de manera pública. Ese mismo año también me censuraron en otra ciudad supuestamente moderna como Toronto. La censura es una mano peluda que siempre actúa sin cara.

No quería sacar el tema tan pronto pero me veo obligado. ¿Se ha convertido el presidente Chávez en una obsesión para los artistas más irreverentes de Venezuela?
Pues mira no. Para mi el problema es el poder independientemente de quien lo administre. En Venezuela se ha establecido un fuego cruzado en el que uno si no se posiciona queda en medio. La obsesión del Chavismo y la de la oposición fascista que no es menos obsesiva. Tener una posición crítica ante esos dos juegos te deja a la intemperie ante esas dos grandes fuerzas bipolares. Yo en el fondo soy un sentimental y las acciones reaccionarias de izquierda me pegan más que las de la derecha. Pero es que el chavismo no es socialismo, en realidad es populismo antiimperialista que de manera internacional se expande entre la izquierda frustrada tanto europea como norteamericana. Juegan a la revolución, pero en realidad es un fascismo de izquierdas. Cada vez creo más en el anarquismo porque con el tiempo me he dado cuenta que los gobiernos son indefendibles. Lo que me mantiene vivo son las utopías. Yo vengo de la izquierda militante. Vengo de la retaguardia urbana de la guerrilla venezolana. Mi obra es militante por eso mismo. Se puede decir que soy un agitador profesional a tiempo completo. Subordino el lenguaje al contenido ideológico.



Hago de abogado del diablo y le pregunto: ¿El control social no es un mal menor…?
No, yo en lo que creo es en la utopía. Creo en el terrorismo poético como respuesta a una realidad que nos agrede constantemente. Lo tomo como una actitud individual, no como una via por la que tenga que pasar todo el mundo, porque como es lógico odio los dogmatismos. Creo mucho en el terreno poético. No me considero artista, me parece una palabra algo boba que me remite siempre al bufón de la corte. El arte está hecho para molestar, no para resolver problemas. Cuando deja de incordiar, para mi deja de tener sentido. Para mi una obra debe incomodar siempre.


Y dando en puntos clave como la religión…
Como venezolano hago una obra que tiene que ver con el momento histórico en el que estoy viviendo. Si eso tiene sentido y tiene lenguaje ya lo dirán los libros de historia, pero ya esa es una cosa que ni me importa ni me voy a poner a investigar. Y en el contexto histórico en el que nos encontramos en Venezuela está claro que el chavismo es la nueva religión. Es una irracionalidad total. Cuestionar el chavismo es profanar algo sagrado. Meterse con Jesucristo y la Virgen es ahora un juego de niños. Todo va por prioridades…



La mujer qué gran invento.
Yo ya llevo dos divorcios y me ponen muy creativo. Son momentos de mucha lucidez. En mi segundo divorcio hice una obra que se llama “La pareja como base fundamental de la violencia social”. Trabajo en función de la mantis religiosa como símbolo de violencia. En esa obra se vislumbra a una mujer que le pega a un hombre como una manera de denunciar la violencia de la mujer sobre el hombre que si lo paras a pensar es algo tremendo. Yo voy a un juez y le digo que mi mujer me arremete psicológicamente y no puedo probar nada puesto que es como si no tuviera pruebas. En la relación de pareja con la violencia nadie gana y los dos pierden. El tema de la violencia para mí es fundamental en mi obra y en mi manera de entender el mundo. Estoy completamente convencido de que la insatisfacción sexual de tipo particular genera la violencia tal y como la entendemos en abstracto. Todo ese problema e impotencia sexual lleva al que la padece a comportarse como un asesino. La imagen de la Virgen en Latinoamérica tiene un papel fundamental que está reasentada de manera simbólica en la vagina. Fíjate que entre los grandes mafiosos de Latinoamérica y más allá la única figura a la que respetan es a la de la madre. El padre no está presente. La figura paternal está totalmente ausente en el imaginario colectivo latinoamericano.

Le habrán llamado misógino muchas veces.
Con la exposición que antes comentábamos de “La Gruta de la Virgen” me llegaron a decir: “Esta vez te pasaste. Si tu tienes tu problema de separación con tu mujer no la pagues con los demás…”. Creo que mi obra genera alborota el demonio a la gente. En apariencia se enfadan conmigo, pero lo que no saben es que en realidad se enfadan con ellos mismos. Yo organicé unas jornadas feministas hace dos meses en la sede de la ONG en Caracas que en realidad eran una respuesta a un homenaje al erotismo y la pornografía que celebré con anterioridad. Los grupos feministas se me tiraron encima porque pasé películas como “Garganta Profunda” e invité a una actriz porno para que hablara del tema. Entonces les dije a ellas: “Bueno, está bien, hagan unas jornadas ustedes mismas. Les cedo mi espacio para que dispongan de él”. No fue nadie. Era un programa de lo más pavoso: tecnología y feminismo, ecología y feminismo… No jodas.



Un Cristo, vamos.
Yo es que soy anti-ecológico. Yo me meo en las maticas. Hay que matar a todos los tiburones del planeta para que no hagan más documentales sobre ellos. Que maten también a todas las ballenas. Hay que colaborar con el mundo contaminándolo aún más si cabe. Para que se acabe de una vez esta vaina. Yo soy un depredador y un degenerado.

Volviendo a las instituciones. A usted le han dado un gran premio en su país. Usted está aquí porque una institución pública le ha traído. ¿Qué responde a eso?
El Premio Nacional de Artes Plásticas que me dieron por mi trabajo en fotografía era en realidad una trampa. Cuidado con eso. En la medida que tu trabajo altere el orden, tendrá un sentido. De lo contrario será algo vacío. Uno no trabaja en función del mercado. Trabajo en función de alterar el poder. Últimamente he vendido bastante y ojalá siga vendiendo. Tampoco soy tan puro. En realidad el juego con las instituciones es como una partida de ajedrez. Aprovechas una financiación y te retiras. No puedes esperar a que tu obra se financie de por vida porque entonces tu obra estará muerta. Lo importante es que la ONG funcione al margen de los subsidios que vayan llegando. Pero no puedes dejar de crear a la espera de una financiación. Y el arte se ha convertido un poco en eso: en una búsqueda permanente por el mecenazgo. El financiamiento debe estar en función de tu discurso. Y se puede. Los espacios son espacios de rotación de obras, no son espacios de permanencia de obras ni de acciones. La ONG es como una culebra que cambia de piel. El espacio debe estar abierto al cambio permanente.

Link original:
http://www.scannerfm.com/onair/nelson-garrido-la-mano-peluda-que-provoca/

lunes, 10 de mayo de 2010

Liberando al Libertador



Inaguración Lunes 10 de Mayo de 2010, 9 pm.
Casa America Catalunya-Barcelona.

El sueño de una América Latina libre / El Periodico.com

El sueño de una América Latina libre
SONIA GARCÍA GARCÍA
BARCELONA
El periodico.com


Una imagen de la muestra, proveniente de Perú. Foto: VERSUS PHOTO

Este año, Argentina, Colombia, México, Venezuela y Chile celebran el bicentenario de su independencia. Para hacerse eco de esta efeméride, la Casa Amèrica organiza unas jornadas a lo largo de la semana, con la intervención de intelectuales, escritores, historiadores y políticos latinoamericanos y que hoy comienzan con la inauguración de la exposición colectiva de fotografía, pintura y artes visuales Liberando al Libertador, dedicada a la figura de Simón Bolívar.
La apertura de las jornadas estará a cargo de Enrique Iglesias, secretario general de la Secretaría General Iberoamericana, y Antoni Traveria, director general de la Casa Amèrica Catalunya. Hoy también intervendrá el escritor chileno Antonio Skármeta. La exposición es una aproximación al legado de Bolívar a través de distintos artistas y colectivos, como Nelson Garrido (Venezuela), Donna Conlon (Panamá), Jorge Vinueza (Ecuador), Versos Photo (Perú) y Joaquín Sánchez (Bolivia). A través de la fotografía, la pintura y el videoarte aportan su particular visión del proceso político más decisivo para América Latina.
Las jornadas continuarán mañana con Narrativas de la memoria, coloquio para debatir sobre la independencia literaria latinoamericana, con la novelista Cristina Rivera Garza (México); la doctora en Filología románica Consuelo Triviño (Colombia); el filósofo y escrito José Pablo Feinmann (Argentina), y el poeta y novelista Juan Antonio Masoliver Ródenas.


Una imagen de la muestra, proveniente de Perú. Foto: VERSUS PHOTO

VARIAS ACTIVIDADES / Cada día, hasta el viernes, se llevará a cabo una mesa redonda para debatir sobre el papel que han jugado los pueblos originarios de América en la evolución histórica, política y social, las características de ese proceso histórico y el papel de las mujeres en la independencia continental entre otros asuntos. Destaca la participación del doctor cubano Rafael Rojas, con la charla Utopía y desencanto en Hispanoamérica, y las reflexiones de asociaciones, entidades y colectivos de residentes en Catalunya sobre los intercambios, las migraciones y los viajes de ida y vuelta entre el viejo y el nuevo continente.


Una imagen de la muestra, proveniente de Perú. Foto: VERSUS PHOTO

Link original:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=712327&idseccio_PK=1026

domingo, 4 de abril de 2010

Mucho OJO !

CHANGING THE FOCUS / MOLA / California





'Changing the Focus: Latin American Photography 1990-2005' at the Museum of Latin American Art




"Changing the Focus: Latin American Photography 1990-2005" doesn't pretend to be a comprehensive survey. Thankfully.

It's not an act of curatorial acrobatics that forces disparate works together through conceptual stretching and contextual twisting. Instead, it's a moderately scaled sampling, thoughtful, but not oppressively thought-out. Anchored by familiar names (Alfredo Jaar, Vik Muniz, Gabriel Orozco) and leavened by lesser-knowns, the show -- at the Museum of Latin American Art in Long Beach -- doesn't strain to make a case for itself. The mostly well-selected work is convincing enough.

The exhibition's title defines its geographic and chronological parameters, but those factors recede once inside the show. Curator Idurre Alonso instead maps the impossibly broad terrain of recent Latin American photography according to varieties of pictorial approach: documenting reality, theatricalizing it or creating an artificial alternative. The strategies are general enough to apply to photographic work from any part of the world and pretty much any time period, but they impose just enough structure to help organize the show's 80-plus works by 37 artists from a dozen different countries.

The dividing lines between the categories are porous, and numerous works could fit comfortably into more than one section of the show. The team of Aziz + Cucher's creepily compelling, deftly manipulated images of corridors whose every surface is made of human skin hang alongside imagery of the urban landscape; they are theatrical and contrived as much as they are rooted in the actual. Similarly, Ronald Morán's scenes of domestic interiors encompass both the real and the surreal. Every surface in both the kitchen and child's bedroom is white, as if they were encrusted with sugar or encased, like a Pompeian ruin, in ash.

A handful of the artists -- who hail from Cuba, Venezuela, Mexico, Peru, Argentina, Brazil and Ecuador, among other countries -- address place overtly in their work.

Melanie Smith doubles a hazy, aerial shot of Mexico City's dense sprawl, tilting the mirrored halves together to form a city-sized drainage channel, a mildly unsettling urban Rorschach. Jaime Ávila riffs on the minimalist cube by stacking into a one-meter square 1,000 paper boxes printed with aerial photographs of Tijuana's messy, provisional growth. Ávila's imperfect cube -- not a profound piece, but slightly provocative -- resonates well with pictures of building projects by Alexander Apóstol, Manuel Piña and Carlos Garaicoa, all of them highlighting the disparity between utopian ideals and flawed physical reality.

Audio commentary on some of the work is accessible in the galleries by cellphone, and it can be useful to get a bit of traction on the imagery. Otherwise, there are only generalized wall texts introducing each of the exhibition's sections. The distinct complexes of historical, art historical, religious, cultural and political forces that each artist is responding to don't get parsed in the show (and not very thoroughly in the catalog, either), but substantive social issues clearly drive most of the work. Abstraction or a purer sort of formalism are minor currents.

That said, several of the strongest images in the show have a pared-down beauty, quite poetic in its power. In the achingly poignant, "El hombre con lágrimas de pájaro (Man With Bird Tears)," Mario Cravo Neto tightly frames a man's face, his eyes covered by a pair of small bright birds gently pinched between his fingers. Tatiana Parcero overlays acetate images of her nude body atop sepia-toned prints of maps or ancient codices, so that the drawings tattoo her skin, asserting an intimate connection with a place and its past.

Milagros de la Torre presents a stunning grid of 15 black and white images of hand-held weapons. A cross between portraits and still lifes, the pictures show each sharp tool isolated against a black background, a slash of light and danger emerging from the darkness. The handle of one knife is wrapped in string, another in tape. Crude gems, they testify to the resourcefulness of violence.

Toughness comes in a variety of forms throughout the show: in the chilling, vividly staged autopsy scene by Marcos López; in Teresa Margolles' pictures showing cocaine being cut by cards printed with horrific morgue shots of victims of drug-related crime; and in the garish, outlandish anti-icons of Nelson Garrido, one featuring a Christ with three strapped-on stuffed penises, and the other showing a slickly oiled and shaved Mary poised to stab her just-delivered infant Jesus.

Humor and irony have their place here, as do searing critiques of class and consumerism, as well as personalized takes on ritual, belief and memory. The youngest artists in the show were born in the mid-1970s, the oldest in the early 1940s. That generational span is part of what gives this show, which suffers only a few flat spots, its rich texture and range. Curator Alonso assigned the exhibition a supersized purview, but its ambitious scope isn't what makes the show engrossing -- it's the ambitious work within.

calendar@latimes.com
Copyright © 2010, The Los Angeles Times


http://www.latimes.com/entertainment/news/la-et-latin-am-photos26-2010feb26,0,5982307.story