jueves, 27 de septiembre de 2007

Espejos del bien y del mal




Nelson Garrido dice que los observadores proyectan sobre sus obras los íncubos, súcubos, serafines y arcángeles de sus propias mentes. El artista expone en Sonimagfoto, evento de fotografía que se celebra en Barcelona, España


Escenas


Nelson Garrido expone en Sonimagfoto de Barcelona, España

"Cada quien ve sus diablos en mi obra"

Una nueva serie de imágenes presenta el artista venezolano junto a Antoni Miralda y otros

Desde su irrupción en los años 80, la estética de Nelson Garrido no ha dejado de sentirse.

Con amor u odio, con Dios o con el diablo, pocas veces indiferencia, ha sido abordado su trabajo. Se arrellanan en su currículo censuras eclesiásticas y museísticas, políticas y morales. Y él sigue en sus trece: imágenes muy barrocas, plenas de vaginas y penes, de santos y devociones populares, de efigies paganas o católicas, de frutas y carnes, de sangre y otros líquidos.

Nelson Garrido, Premio Nacional de Artes Plásticas 1991, podría parecer un adolescente muy grosero. Es el mismo artista que firmó Autocrucifixión con tres penes, el que ha visto desmontar sus obras minutos antes de la inauguración de colectivas a las que había sido invitado, sea en Ciudad Bolívar o en la ciudad condal.

"La obra plantea tus propias angustias. Como artista eres el primer consumidor de ese producto. Creo que toda creación es siempre autobiográfica.

Por eso no pago psiquiatras, al hacer mi trabajo elaboro mis complejidades y conflictos. En su primera lectura la gente rechaza mi trabajo. Muchos se quedan en el pene o en el pupú. Estas tocando temas como la masturbación, como espiarte a ti o al otro por un huequito. Por eso, aunque hay otros niveles de lectura, algunos no pasan de allí. Cada quien ve en mi obra sus propios diablos. De algún modo, siempre nos leemos en el entorno, en las cosas, en lo ajeno", dice el artista.

Garrido fue invitado por el curador Carles Poy a participar en la exposición Confitura de maniato, proyecto que es parte de Sonimagfoto, evento dedicado a la fotografía que se celebra en Barcelona, España. Ahí compartirá salas con los artistas catalanes Antoni Miralda, Pep Durán y el nicaragüense Ernesto Salmerón. El venezolano exhibirá 9 imágenes de 1,5 por 1,8 metros de su nueva serie Adana y Evo, un tratado visual sobre la violencia que se expresa a través de la mascarada, intercambio o confusión de energías sexuales de la pareja.

También sobre la religión como control individual y sobre el mirar. La dirección de arte de este trabajo fue adelantada por la fotógrafa Lisbeth Salas.

El fotógrafo, quien lidera el proyecto ONG (Organización Nelson Garrido, centro de formación, promoción y exhibición fotográfica), se confiesa admirador de El Bosco, Goya y Giotto. Antes de elaborar este nuevo trabajo, producido en España, había revisitado la obra de estos artistas en museos de ese país. "En esta serie está fresquito mi reencuentro con ellos", señala. "Me gustan, en particular, El Bosco, porque son orales. El arte pide un cuento, quiere decir".

El artista adelanta otros proyectos como Atraco de la Virgen María y el Niño Jesús y uno de carácter más abiertamente político: Pensamiento único, una serie en las que los modelos retratados tendrán colocadas máscaras que reproducen el mismo rostro. La idea incluye la inscripción del artista en el Partido Socialista Único de Venezuela.

EDGAR ALFONZO SIERRA
El Nacional
Escenas
P.3

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